Cómo saber si el agua de tu perforación es apta para consumo
Perforar bien el pozo no garantiza que el agua sea potable — eso depende también de la composición natural del terreno en tu zona. Acá te explicamos qué se analiza, y con qué norma se compara el resultado.
La norma que rige en Argentina
El agua potable en Argentina se regula por el Artículo 982 del Código Alimentario Argentino (CAA). Ahí se fijan los límites máximos (y mínimos, en algunos casos) de una larga lista de parámetros físicos, químicos y microbiológicos que el agua tiene que cumplir para considerarse apta para consumo humano.
Qué se analiza
Después de perforar, se hacen dos tipos de análisis:
Análisis bacteriológico: busca la presencia de bacterias como Escherichia coli y coliformes fecales o totales. El resultado tiene que dar ausencia total — si hay bacterias, el agua no es potable, sin excepción.
Análisis fisicoquímico: mide una serie de parámetros contra los límites del CAA. Algunos de los más relevantes:
| Parámetro | Límite (CAA, Art. 982) |
|---|---|
| Turbiedad | máx. 3 NTU |
| pH | 6,5 – 8,5 |
| Arsénico | máx. 0,01 mg/L |
| Nitratos | máx. 45 mg/L |
| Dureza total | máx. 400 mg/L |
Un caso particular: el arsénico
Vale la pena mencionarlo aparte porque es un tema serio en varias zonas de Argentina. El límite vigente es 0,01 mg/L, alineado con la guía de la Organización Mundial de la Salud. En regiones donde el arsénico es naturalmente alto en el subsuelo, la exposición prolongada a agua con niveles superiores a ese límite está asociada al Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), una enfermedad real y documentada en el país.
Si tu perforación queda en una zona con antecedentes de arsénico elevado, no des por hecho que el agua es potable solo porque el pozo está bien construido — pedí el análisis específico antes de usarla para consumo.
Qué hacer si el agua no cumple los parámetros
Si el problema es bacteriológico (presencia de Escherichia coli o coliformes), el agua no es potable sin excepción — pero en muchos casos se puede corregir con cloración, desinfectando el pozo y repitiendo el análisis hasta confirmar ausencia total de bacterias.
Si la calidad química no cumple los límites (por ejemplo, arsénico o nitratos elevados), no necesariamente es un defecto de construcción del pozo — muchas veces es la composición natural de la napa en esa zona particular. En esos casos, existen sistemas de tratamiento (filtros, purificadores) que pueden corregir parámetros puntuales, dependiendo de cuál esté fuera de rango.
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